martes, 4 de diciembre de 2018

Capitalismo y campesinado son dos lógicas contrapuestas de entender la vida y de relacionarnos con la naturaleza

Nos hacemos eco, en esta entrada, de una interesante entrevista que le publican a nuestro amigo Jeromo. Seguro que os gustará:

Jerónimo Aguado Martínez es campesino y hacedor junto a otras muchas personas de la construcción de pequeñas utopías, esas que permiten ampliar el campo de la justicia social, la libertad y la felicidad del ser humano en un planeta que nos acoge a todos y todas desde lo diversos que somos. Su activismo social lo ejerce principalmente en la granja donde trabaja, enfrentándose al reto cotidiano de producir alimentos sanos para la gente, y en diversos movimientos sociales, desde donde comparte el sueño de que otro mundo es posible y urgentemente necesario. Esta entrevista se publicará en un monográfico (el de enero) de The Ecologist exclusivamente dedicado a la despoblación rural.




-¿En qué medida la ganadería ecológica puede ser una herramienta válida para luchar contra la despoblación rural? ¿Nos puedes comentar tu caso?
-En la coyuntura actual por la que atraviesa el medio rural, dentro del sector primario, la ganadería es la única actividad que genera empleo y asienta población. La ganadería ecológica, en la medida que minimiza la unidad productiva (granjas más pequeñas) y es menos dependiente de tecnologías foráneas, multiplica las posibilidades de activos; es decir, si somos capaces de entender que el crecimiento siempre se hace a costa de desplazar a alguien para ocupar el sitio de otros y otras (si mi granja crece continuamente, es porque estoy robando el espacio para que otros y otras puedan vivir),  la ganadería ecológica es una verdadera herramienta de crear trabajo y de lucha contra la despoblación rural.  Como campesino y ganadero ecológico intento llevar a la práctica la idea de una agricultura a pequeña escala, asociada a la ganadería, y sostenida en una pequeña superficie que no alcanza las 15 hectáreas, cerrando ciclos productivos y minimizando (en términos energéticos y de inputs) la dependencia externa. Priorizo la producción de alimentos para la familia (carne, huevos, hortalizas y fruta), mantengo un rebaño de 100 ovejas churras para la producción de cordero y engordo unos 900 pollos para apoyar la alimentación de decenas de familias que han decidido apoyar mi compromiso campesino, a la vez que cuidamos del territorio donde producimos. Dicha unidad productiva desde los parámetros de la intensificación agraria es considerada irrisoria, pues en su lógica no es posible permanecer sin crecer ilimitadamente.
AMAYUELAS
-¿Parte de tu opción personal está relacionada con la lucha contra la despoblación rural? ¿Cómo ha sido tu compromiso en el proyecto de Amayuelas? ¿Qué ha significado para el medio rural esta iniciativa?
-Amayuelas ha sido un laboratorio de ideas y proyectos construidos a partir de otras lógicas, muy lejanas a la del crecimiento continuo, proyectos que se pueden multiplicar en otros muchos lugares como alternativas para asentar nuevos pobladores y recuperar pueblos con muy baja densidad de población. Más de 25 años de mi vida se han dedicado a esta causa, y especialmente a este proyecto. Los resultados, con todos los problemas que conllevan estas iniciativas, han sido magníficos. Ahora, visto desde la lejanía (en estos momentos estoy fuera del proyecto), el mero hecho de conseguir ser referente para la construcción de proyectos similares en otros territorios… es suficiente para decir que todo el esfuerzo realizado por un grupo de personas ha merecido la pena.

-¿Cuáles son, desde tu prisma, los principales problemas asociados a la despoblación rural?
-Para abordar con objetividad dicha problemática no debemos obviar que la agricultura, el sector primario, en la medida que fue incorporado a una economía monetizada y mercantilizada, dejó de cumplir la función social que le corresponde: alimentar a los pueblos a la vez que se cuida de los territorios donde se realiza el acto sagrado de producir la comida. Dicha estrategia, impuesta por el modelo de economía dominante y con el beneplácito de las instituciones, ha liquidado la diversidad de pequeños modelos de agriculturas campesinas, que verdaderamente generaban trabajo, economías reales y mucha gente viviendo en los pueblos. En la medida en que el modelo campesino fue desapareciendo muchos territorios quedaron abandonados y los servicios públicos se fueron desmantelando (cierre de escuelas, farmacias, transporte público, centros de salud, la tienda de ultramarinos, la cantina donde la gente se encontraba tras la jornada de trabajo, etc.) cumpliendo un efecto dominó. Pero este diagnóstico no puede pasar por alto dos cuestiones. La primera relacionada con la PAC, política agrícola que ha declarado la guerra al medio rural, como una de las herramientas claves para afianzar un modelo agrícola industrial dominado por el agronegocio y gestionado por grandes propietarios entregados a la causa del acaparamiento de tierras y la privatización de los recursos naturales, excluyendo a los productores y productoras con menos capacidad para competir. La segunda, la necesidad del sistema capitalista de trasladar a millones de personas del campo a las grandes urbes para cubrir con holgura las demandas laborales de otros sectores productivos concentrados en las ciudades.
En definitiva, nos han expulsado del campo, de nuestros pueblos, minusvalorando y ridiculizando nuestras culturas, inculcándonos la idea de que nuestras formas de vida eran obsoletas, habían pasado a la historia…. Un etnocidio planificado y apoyado por las políticas institucionales, sin que nadie aparezca como responsable.

 

LA ADMINISTRACIÓN

-¿De qué manera piensas que la Administración debería ayudar a fijar población rural en el marco de la agricultura y la ganadería ecológicas?
-Después de tantos años de abandono planificado se me hace difícil pensar que la Administración esté en disposición de abordar el gran desafío de mantener un mundo rural vivo. Pero por si pudiera producirse algún milagro me atrevo a proponer cuatro medidas políticas urgentes para revertir el proceso imparable de la despoblación rural.
.La primera, restaurar los servicios públicos universales desmantelados desde hace décadas, al aplicar desde lo público un criterio meramente economicista a la hora de mantenerlos o no, sin tener en cuenta la dimensión social. Facilitar el acceso a los mismos en igualdad de condiciones que en el mundo urbano supondría un incentivo importante para aquellas personas que desean volver al campo o quedarse en él.
.La segunda, desburocratizar los procesos legales para la puesta en marcha de proyectos e iniciativas agroecológicas locales (producción ecológica, pequeñas empresas relacionadas con la transformación de la producción local, disponiendo de un marco legal diferenciado de la gran industria agroalimentaria.
.La tercera, facilitar el acceso a la tierra para la incorporación de nuevos productores y productoras, comprometidos y comprometidas en dar un uso social a la misma, expresado en el acto de abrazarla y no agredirla. El apoyo a la creación de bancos locales con tierras públicas, nutrido también con las de los pequeños propietarios que abandonan la actividad (antes de que sean acaparadas por el gran capital), junto a los miles de hectáreas que muchas regiones disponen de tierras del común, podrían ayudar a consolidar el resurgir de un nuevo campesinado con vocación de vivir en los pueblos.
.Y la cuarta: se hace urgente dar un giro a la PAC, poniendo ésta al servicio de un modelo de agricultura con agricultoras y agricultores, basado en la agroecología y en manos de pequeñas unidades familiares, y que tenga el compromiso social de alimentar a los pueblos y no especular con los alimentos. Es decir, se trata de invertir la relación del uso presupuestario de dicha política, que el 80% de dicho presupuesto que acaparan el 20% de los propietarios (no de agricultores y agricultoras) sirva para apoyar a los campesinos y campesinas que viven en los territorios donde ejercen la actividad, a la vez de crear líneas de apoyo a la incorporación de gente joven a la vida campesina.
LA FAMILIA
-¿De qué manera la unión familiar es una manera de sortear los envites de los problemas que tiene o puede tener hoy la vida en un pueblo?
-En las culturas campesinas la unidad familiar como entidad afectiva, vivencial y reproductora de la vida… siempre fue una pieza clave para resistir las adversidades que conlleva la vida en el campo (a veces en territorios duros e inhóspitos para poder vivir en ellos trabajando la tierra y el ganado) y poder gestionar con absoluta perfección modelos sustentables de agricultura local con casi nulos costes energéticos. Es decir, para producir una kilocaloría de alimentos no necesitamos consumir tres, o seis, o veinte kilocalorías de energía, como sucede en la agricultura industrial, encubriendo los costes reales de producción, que se cargan a las arcas públicas y a los pueblos periféricos a los que se les roba sus recursos naturales para ponerlos al servicio de la codicia del agronegocio. En dicho concepto de vida rural, que no es teórico, sino eminentemente práctico, no se entiende la división del trabajo, ni la regulación de horarios, ni la especialización en una actividad. La acción campesina sólo es concebida como un eslabón más de la vida, por eso siempre fue más fácil acometer dicho proyecto desde la estructura familiar, sin olvidar la doble implicación de las mujeres campesinas, a las que muy pocas veces se las reconoció su doble compromiso y dedicación, compatibilizando el trabajo en el campo con los cuidados de la familia.
-¿Por qué crees que, en general, a la Administración no le interesa demasiado atender con más interés la vida rural?
-Creo que la hoja de ruta definida para con el medio rural desde las políticas públicas es conseguir cuanto antes su liquidación. El modelo de desarrollo que apoyan no necesita de agricultores y agricultoras, ni personas que vivan en los pueblos, salvo las necesarias para el mantenimiento y gestión de las estructuras que den respuesta a las demandas de ocio de una sociedad que se asfixia en las grandes urbes. Mi percepción es que los que aún vivimos en la llamada “España vacía” somos un incordio para las instituciones públicas, problema que es más fácil de solucionar haciéndonos desaparecer del mapa. Para el modelo capitalista, cualquier resquicio de cultura campesina es urgente liquidarlo: nuestras formas de vida autónoma y de relacionarnos con el entorno que nos acoge y alimenta, sin entrar en las lógicas y dinámicas de la mercantilización de la vida, no son aceptadas por el gran capital. El campesinado nunca fue negocio para las multinacionales, de él había poco que sacar. Capitalismo y campesinado son dos lógicas contrapuestas de entender la vida y de relacionarnos con la naturaleza.
-¿Hay muchos pueblos de menos de mil habitantes en peligro de desaparición? ¿La zona más afectada del estado es la zona de Castilla?
-Sin lugar a dudas, Castilla y León es uno de los territorios más abandonados del Estado español. En comarcas como Tierra de Campos, donde yo vivo, solo alcanzamos a vivir entre 6 y 9 habitantes por Km2., con un 20% de la población que supera los 65 años, y con más del 90% de los pueblos por debajo de los 1.000 habitantes. La situación en términos demográficos se hace insostenible e irreversible de no aplicar políticas públicas de choque (acceso a la tierra y a la vivienda, recuperación de los servicios públicos universales...) que faciliten el asentamiento de gente joven al medio rural; por supuesto, la cosa cambiaría priorizando la agricultura y la ganadería ecológica como motor de la economía local. Si no se activan dichas políticas en un corto plazo dejaremos frustradas las ilusiones de todo un movimiento de gente joven que desea volver al campo y vivir en los pueblos, a la vez de dar una solución real al problema de la despoblación rural.



“Sin lugar a dudas, Castilla y León es uno de los territorios más abandonados del Estado español. En comarcas como Tierra de Campos, donde yo vivo, solo alcanzamos a vivir entre 6 y 9 habitantes por Km2., con un 20% de la población que supera los 65 años, y con más del 90% de los pueblos por debajo de los 1.000 habitantes”


REGRESAR A LA TIERRA-¿Qué le dirías a alguien urbanita que quiera vivir en el campo? ¿Es peligroso idealizar la vida rural?-Que venga, cuanto antes mejor. Que venga a sumarse a la propuesta de regresar a la tierra y recampesinizar muchos de nuestros territorios casi vacíos de olmos y de almas. Que venga a poner los pies en la tierra, sin idealizar, pero abrazando la propuesta campesina, una de las pocas posibilidades que le queda a la Humanidad para reconducir el descalabro ecológico y medioambiental. Que vengan, y aunque sé que se hace muy difícil ese tránsito, que trabajen por construir puentes y vínculos afectivos y culturales con las gentes que resistieron el envite de negarse a vivir en las grandes ciudades. Que vengan para aprender juntos y juntas (entre los que estamos esperando y los que deseáis venir), como una de las mejores estrategias para construir nuevas realidades de permanencia en los pueblos. Dicho esto, no podemos obviar el nulo apoyo institucional a este tipo de iniciativas. Los programas de apoyo a la incorporación de nuevos agricultores y agricultoras, que podían ser una herramienta para facilitar el tránsito de la ciudad al campo, dejan mucho que desear, pues están concebidos como lanzadera de jóvenes al modelo agrícola productivista, apoyando unidades productivas de gran escala.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

¿Sabías que la ganadería genera más gases de efecto invernadero que todo el tráfico rodado del mundo?

Lee estos datos:

  • El 14,5% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero a nivel mundial proceden directamente de la ganadería.
  • El 80% de la deforestación de la Amazonia se atribuye a la actividad ganadera.
  • Con más de 3.000 toneladas, España es el país de la UE con mayor consumo de antibióticos en los animales productores de alimentos.
 
Estas cifras impresionantes y vergonzantes a la vez nos las ofrece Greenpeace.  El consumo exacerbado de carne y otros derivados animales procedentes de la ganadería industrial es una de las cuestiones alimentarias más importantes de nuestros tiempos. Su consumo en los países desarrollados ha alcanzado niveles totalmente insostenibles, y lo peor es que se considera normal, natural, necesario y agradable. No podemos frenar el calentamiento global si no cambiamos el modo de producir y consumir carne y otros derivados animales.
 
El aumento en la eficiencia y eficacia de la producción de carne y otros derivados animales concentra el poder de mercado en unas pocas manos, en detrimento del pequeño campesinado. Cambiar el modo de producir y consumir carne es una forma de cambiar las reglas del juego y de promover la soberanía alimentaria.
Todo el modelo de ganadería industrial se basa en un principio básico: alimentar y sacrificar a los animales lo más rápidamente posible y bajo cualquier condición para maximizar los beneficios. Esto generalmente significa mantener vacas, cerdos y pollos en granjas con una elevada densidad de animales, no respetando su bienestar y creando una bomba de relojería para el surgimiento de enfermedades. Apoyar la ganadería extensiva y ecológica es apoyar un modelo donde los animales viven dignamente y contribuyen al equilibrio ecológico.


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martes, 6 de noviembre de 2018

Decrecimiento

Os invitamos a la conferencia sobre DECRECIMIENTO a cargo del Profesor Carlos Taibo el viernes 9 de noviembre en el Centro Cívico San Agustín:


sábado, 27 de octubre de 2018

¿Nos sostenemos?

Con esta pregunta comenzó el Encuentro sobre la viabilidad en los proyectos agroecológicos que tuvo lugar los dias 26 y 27 de octubre en Salamanca, y fue organizado por Ecologistas en AccionBaladre .

Allí estuvimos y no sólo aprendimos un montón, sino que hicimos muy valiosos contactos para que nuestras iniciativas sigan caminando acompañadas por muchas otras que trabajan bajo los mismos principios.
Coordinación, cooperación y trabajo nos unen.

¡Os seguiremos informando!


miércoles, 24 de octubre de 2018

Un planeta de plástico

Los problemas del consumo de plástico, sobre todo de los plásticos de un solo uso, llevan décadas siendo parte de las discusiones de políticas ambientales, pero estos últimos años han sido nuestros océanos los que han vuelto a poner el tema sobre la mesa, dando una voz de alarma casi agónica.
Los océanos nos han devuelto nuestras miserias como sociedad en un vómito de plástico que nos ha dejado primero perplejos y finalmente parece que estamos despertando a la acción. Sabemos ahora que hay una isla de basura plástica flotando entre California y Hawai que tiene tres veces el tamaño de Francia y hemos descubierto este año que es 16 veces más grande de lo que pensábamos y que se incrementa exponencialmente. Sabemos que la pequeña isla Henderson, en el Pacífico Sur, que no está poblada, está cubierta con 38 millones de trozos de plástico. Hasta el 90 % de la basura marina podría ser plástica y además crece sin parar, a un ritmo de ocho millones de toneladas al año.
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Saber que, de seguir las tendencias actuales, en 2050 habrá más plástico que peces en el océano es uno de esos hechos que conmueve a una ciudadanía a veces saturada de alarmas medioambientales, y que ha vuelto a demostrar de una manera inequívoca lo que somos capaces (de destruir) como especie. 
El uso personal que hacemos de los plásticos repercute directamente en nuestro planeta y en nuestra salud. Conviene preguntarnos si podemos realizar nuestras compras sin usar plásticos, si los productos que compramos están innecesariamente envueltos, si somos capaces de reciclar y sobre todo, de reducir.
Desde Huerta Molinillo apostamos por esa reducción y por eso os pedimos que vengáis a por vuestras ricas verduras utilizando bolsas reutilizables o los carritos de la compra. En eso también reside la ecología.


miércoles, 10 de octubre de 2018

Los cultivos de la temporada

El sábado pasado fuimos un grupo de voluntari@s a echar una mano (más bien dos) con la recogida de la calabaza.
Es el momento, antes de las lluvias, de recogerla toda, limpiarla bien, y guardarla con cuidado y mimo, a una temperatura constante y no muy baja, para que se conserve durante mucho tiempo.
Este año la cosecha ha sido fabulosa. Como podéis ver en la foto, las calabazas han crecido felices y hermosas, así que este otoño-invierno podremos disfrutar de ricas cremas, bizcochos y todo tipo de ricos manjares que maridan con la calabaza.

¡A disfrutarla, ahora que llega Halloween!


domingo, 7 de octubre de 2018

Primera jornada ciclo de charlas debate OTRO MUNDO ES POSIBLE


Como os anunciábamos, el martes 8 de octubre, a las 20h, en la Sala de Prensa de Caja Círculo en Plaza de España, Burgos, comienzan las primeras intervenciones a cargo de:

UBUverde
Fundación Oxígeno
Coordinadora de ONGD
REAS, Red de Economía Alternativa y Solidaria

¡Allí estaremos!!