Mesa caliente... ¿para qué?
Uno de los principios de la Soberanía Alimentaria es la capacidad de autogestión de quien trabaja la tierra. Esto permite no sólo una cierta independencia de proveedores, sino también la capacidad de cultivar, perpetuar y mejorar aquellas especies que mejor se adaptan a nuestra climatología o a nuestra tierra y que mejores resultados dan.


De esta manera, año a año, mejoramos genéticamente y de forma natural, con paciencia, nuestros cultivos que luego nos darán los mejores productos.
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